**ANUARIO: Desaparición de Manzo dirigió la lucha contra delincuentes**
El asesinato de Carlos Manzo, alcalde de Uruapan, no solo causó revuelo político por la violencia en la región y en el país, sino que sacó a la luz un problema aún más grave relacionado con la inseguridad: el reclutamiento de menores por el crimen organizado. El crimen, que ocurrió durante una festividad, puso al descubierto la vulnerabilidad extrema de este sector ante la violencia desatada.
La noche del 1 de noviembre, en medio de la celebración del Día de Muertos, un menor de 17 años se acercó al alcalde, quien estaba acompañado de su familia, y le disparó a quemarropa, a pesar de contar con escoltas federales y locales. Posteriormente, el agresor fue abatido con la misma arma que utilizó para cometer el homicidio.
La tragedia reveló la participación de menores reclutados por grupos criminales, captados y entrenados mientras se encontraban en centros de rehabilitación de adicciones, como sucedió con el CJNG. Según Reinserta, al menos 250 mil adolescentes en México están en riesgo de ser reclutados, especialmente en zonas de pobreza y violencia sin oportunidades.
Los cárteles se valen de menores debido a las penas más leves que implica el Sistema de Justicia para Adolescentes en comparación con los adultos. Estos jóvenes realizan tareas de vigilancia, transporte de drogas, homicidios y ataques directos. La indignación creció al descubrirse que Manzo había denunciado a criminales dedicados a la extorsión y solicitado ayuda estatal y federal, justo antes de su asesinato.
Las protestas se multiplicaron en Michoacán con la exigencia de paz y justicia, algunas de ellas tomando un cariz violento. En redes sociales, la Generación Z convocó a una marcha en CDMX, aunque el Gobierno la atribuyó a influencias extranjeras y oposición.
Ante estas circunstancias, la Presidenta lanzó el Plan Michoacán por la paz y la justicia, que busca coordinar esfuerzos de los tres niveles de Gobierno, crear una fiscalía para delitos de alto impacto, una alerta para alcaldes y reforzar la denuncia anónima contra la extorsión. Como parte de estas acciones, se detuvo a Jaciel Antonio Herrera Torres, alias «El Pelón», señalado como reclutador de los menores responsables del asesinato de Manzo, acusado de cohecho y delitos contra la salud.
