El Primer Ministro, Mark Carney, respondió este lunes a las amenazas del Presidente Donald Trump de subir los aranceles a Canadá hasta el 100 % con un anuncio que parecía más una amenaza en clave diplomática que una respuesta. Según Carney, estas medidas de presión se enmarcan dentro de la próxima revisión del tratado comercial con Estados Unidos y México.
En una rueda de prensa en Ottawa, Carney se esforzó en su rol de estadista y declaró que empezarán pronto una revisión «robusta» del acuerdo con las dos naciones vecinas. Según él, estas movidas agresivas de Trump son solo parte de su estilo de negociación duro. Claro, Trump es un negociador tan duro que se le sale lo bully hasta con los aliados.
Pero no acaba ahí la comedia: Carney además se defendió de las críticas por su discurso en Davos, donde denunció las políticas de Trump y encendió la mecha trayendo a colación las tensiones entre las potencias mundiales y las medianas. ¿Qué tal coincidencia que ahora Canadá se encuentre en medio de esas tensiones?
Y para cerrar con broche de (in)feliz, Carney explicó cómo Canadá ve el mundo, en una clara muestra de superioridad ante el reconocimiento tardío de otros países. ¡Qué visionarios los canadienses, siempre un paso adelante en el juego de las relaciones internacionales!
Así que, mientras Trump amenaza y Carney se pavonea, el T-MEC y los acuerdos económicos siguen en el aire. Al menos, eso es lo que quieren que creamos. ¿Quién necesita telenovelas si tenemos a estos dos peculiar personajes en escena?
