**ABATIDO INTRUSO EN RESIDENCIA DE DONALD TRUMP**
En Florida, el Servicio Secreto de Estados Unidos se lució al abatir a un tipo armado que decidió ingresar ilegalmente al santuario de Donald Trump en Palm Beach. La movida ocurrió a horas no tan decentes, alrededor de la 1:30 de la madrugada del domingo, cuando dos sabuesos notaron a un sujeto en la puerta norte de la propiedad. Resultó ser Austin Tucker Martin, un chaval de 21 años de Carolina del Norte que, oh sorpresa, había sido reportado como perdido por su familia unos días antes. ¡Qué casualidad!
El sheriff Ric Bradshaw, con tono de seriedad para la galería, contó a los medios que al ir a inspeccionar encontraron al joven con una escopeta y un tarro de gasolina. Le ordenaron que soltara el equipo, pero el pibe prefirió hacer su dramático show y plantar el arma como si fuera a pacificar al mismísimo infierno. Los agentes, lejos de ser compasivos, decidieron neutralizarlo con unos balazos de advertencia.
Nadie de los «oficiales» salió raspado en el acto. Sin embargo, las autoridades se quedaron cortas al no confirmar si el artefacto estaba cargado y se mantienen en vilo tratando de entender qué carambas pasó. ¿El FBI? ¡Ah, sí, están en el caso y piden a los vecinos que revisen sus cámaras para ver si captaron algo de chicha!
La cereza del pastel, ¡el pajarito del Servicio Secreto, Anthony Guglielmi, soltó la posta en sus redes afirmando que la agencia está brindando todos los recursos necesarios para aclarar semejante circo! Y mientras el magnate descansaba en su búnker de Washington, su parlante oficial, Karoline Leavitt, soltó el discurso al estilo «¡todos somos el mejor equipo, felicidades a los quarterback!».
Y claro, los brutos de Hollywood nos arrebatan la trama para una mala película de terror, ¡en una nación envuelta en violencia política que casi la lleva al mismísimo infierno! Disparos por aquí, tiroteos por allá, y la conflictiva vida del Trump… ¡Qué tire la primera piedra el que crea en finales felices en este país!
