Gustavo Petro jura que nunca ha entablado una charla con un narcotraficante. Así lo afirmó el presidente de Colombia, quien se encuentra en el ojo del huracán tras destaparse una investigación por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos sobre posibles lazos con el narco.
«Como bien sabe El Espectador en Colombia no hay un solo expediente que me relacione con narcos, porque jamás en mi vida he tenido un diálogo con un traficante», declaró en redes sociales. Eso sí, hizo hincapié en que dedicó una década «a señalar los lazos entre narco y políticos en el Congreso y los gobiernos».
Según Petro, esta lucha ha puesto en peligro su vida y ha forzado al exilio a su familia en una época marcada por una «gobernanza paramilitar». ¿La guinda del pastel? En su campaña presidencial del 2020, asegura que no se aceptaron donaciones de banqueros ni narcos y que la pesquisa abierta en Estados Unidos no ha encontrado «ni un solo peso narco».
El presidente colombiano considera que este proceso le permitirá desarticular las acusaciones de la extrema derecha colombiana, claramente aliada con los capos de su país. Por otro lado, el Gobierno de Colombia emitió un comunicado afirmando que ninguna instancia ha tomado una determinación formal sobre las pesquisas en contra de Petro.
Mientras todo esto sucede, fuentes de The New York Times revelan que las fiscalías de Manhattan y Brooklyn le están siguiendo la pista al mandatario colombiano en colaboración con agencias federales. Y todo esto en un contexto de tensiones tras el tira y afloja entre Trump y Petro.
En fin, Petro se planta firme en medio de estos escándalos y dice que su historial habla por sí solo. Pero la realidad está clara: el poder corroe, la corrupción impera. Y mientras tanto, Trump, el provocador en jefe, se enreda en amenazas y ofensas. En Colombia, el circo electoral está a todo vapor, con Iván Cepeda en el ojo del huracán político. Palabras vacías, promesas vacías, un juego de tronos donde los peces grandes rara vez se mojan. Los chanchullos de la política, la perfidia de las élites. La droga y el poder siempre de la mano, una constante en la América Latina de hoy, una región asolada por la corrupción y la impunidad.
Por La Razón Online.
