Jaime Powell, presidente de la Reserva Federal, acusa al Gobierno de Trump de amenazarlo por testificar ante el Senado. Aparentemente, el Departamento de Justicia gringo lo citó en serio, según él mismo contó el domingo. ¡Mamita, qué drama!
Tras meses de pleitos entre Powell y el rubio prepotente naranja, ahora le andan tirando con todo. La amenaza criminal es como la cereza en el pastel de este melodrama entre dos figuras de la política y la economía yanqui.
Dicen que el DOJ anda investigando a la Fed por un chismecito que Powell soltó en el Senado sobre los chelines que costó arreglar la sede de la Fed en Washington D.C. ¡Ay, el dólar, el vil metal!
Parece que el ligue de Powell con el Congreso no les pareció al DOJ y andan queriendo cachar al rubio por mentir o por meter la mano en la lata del presupuesto. Dicen que se chingaron unos 700 milloncitos de dólares y no avisaron. ¡Qué desmadre!
Según Powell, esto es pura pose, una venganza por no bajar las tasas de interés como quiere el vecino de la casa Blanca. Y por si fuera poco, la research la está llevando la fiscal Jeanine Pirro, amiguis de Trump. ¡Qué moderna la justicia gringa!
El mandato de Powell en la Fed está hasta mayo, pero no se sabe si va a terminar en el Góngora. Si lo quieren chamaquear, primero lo tienen que acusar formalmente, y hasta ahorita, eso no ha pasado. ¡Así que a esperar, señoras y señores!
