**Canadá se entrega a China: reducirá aranceles hasta al chocolate de la suerte**
Después de arrastrarse a los pies de China, Canadá besa la mano que le da de comer y decide reducir su arancel sobre automóviles chinos ¡al cien por ciento! Sí, como lo oyes, regalando el chollo a los chinos y hasta ofreciendo bajar más los impuestos sobre sus productos agrícolas. Y todo gracias a las geniales decisiones de Mark Carney, ese fantoche que se cree primer ministro canadiense.
En un circo de dos días de reuniones con los líderes chinos, Carney soltó que este jueves las exportaciones de cochecitos eléctricos de China a Canadá empiezan con un límite de 49 mil unidades al año, con la promesa de ir aumentando a 70 mil vehículos en cinco años, eso sí, con un arancelito de nada, del 6.1 por ciento. Una ganga, ¿no?
Pero eso no es todo, China a cambio aceptó bajar el arancel de la semilla de canola, tan vital para Canadá, desde un estratosférico 84 por ciento hasta un más «razonable» 15 por ciento. ¡Qué dadivosos, oiga!
Ahora, el señor Carney viene a hacernos creer que estas rebajas y lametones a China son una proeza diplomática, que su relación con Xi Jinping es más predecible y que la cosa va viento en popa. ¡Qué bonito, qué lindo todo!
Pues nada, parece que Canadá ha encontrado en China un nuevo amiguito con beneficios que le compra el amor con arancelitos de saldo. ¡Qué bonita amistad, oye!
