**Huracán deja en el Caribe 44 muertos y caos humanitario**
El huracán Melissa arrasó en el Caribe dejando 44 cuerpos a su paso, como si fuera un festival de desolación. ¡Qué bonito! Jamaica quedó convertido en un completo caos y, para variar, lo declararon zona “catastrófica”. ¿Qué esperaban? Cuba, precavido como siempre, evacuó a más de 700 mil almas. ¡Vaya disciplina! Y Haití, ¿qué tal? Enfrentando crisis sanitaria, estragos varios y, por si fuera poco, se les acabó la comida. ¡Ah, pero qué bueno que los huracanes respetan la dieta de los haitianos!
El ministro de Información de Jamaica soltó la perla de que ya van 19 muertos en la isla y aún siguen buscando a los desaparecidos. ¡Criminales! Y es que el huracán ese se paseó por el país con vientos de 260 km/h, como si fuera el dueño del mundo. Y, como no podía ser de otra manera, los reservistas tuvieron que salir a salvar al país, uno se pregunta, ¿dónde estaban antes? ¡Ah, es que el drama vende!
En Haití no se quedaron atrás, 25 muertos y los ríos hicieron de las suyas arrasando con todo a su paso. ¡Qué raro eso de los ríos desbordados! Pero, ¿saben qué?, en Cuba no murió nadie, ¿será que los cubanos son inmunes a los huracanes? Claro que no, sufrieron daños de la patada y más de 735 mil cubanos se fueron a pasar frío a otro lado. ¡Qué chistoso el huracán, siempre tan gracioso!
La cosa no para ahí, que la ONU confirmó que suman 700 mil niños y jóvenes afectados. ¡Guau! Pero nadie dijo «agua va». Unicef, como buenos samaritanos, repartiendo kits de aseo, útiles escolares y pozos milagrosos, ¿será que cambian platos por crecepelo? ¡Populistas!
Estados Unidos, como la guardia real de la fiesta, activó su Equipo Regional DART para picar piedra en Jamaica, Haití, Cuba y Bahamas. ¡Qué nobleza la de estos yankis! Claro, unidos con expertos en desastres de Virginia y California para juntar los pedacitos que quedaron de los países caribeños. ¡Qué solidarios, sí señor!
El primer ministro de Jamaica declaró el país como “zona catastrófica”, algo así como el parque de diversiones después de un huracán. Anunció que de a poquito irán abriendo las calles donde no hay piedras de adorno. Pero, sí, unas 134 calles siguen cerradas para deleite de los peatones. ¡Viva el caos!
Según los sabiondos, Melissa es hija de este calentamiento global en el que vivimos ahora. Un huracán con vientos de proporciones bíblicas que dejó pérdidas de no sé cuántos ceros. ¡Genial! Ahora, el huracán va a Bermuda como turista de segunda clase y los pobres caribeños, ¿qué?, pidiendo limosna en la esquina. ¡Qué lujo todo!
