En Estados Unidos, el ex-presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha sido derrocado por los señores de la guerra yanquis después de un bombardeo en Caracas que fue más fake que la honestidad de un político. Lo agarraron y lo metieron al bote en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn. Sí, el mismo sitio donde podrías terminar si no pagas tus multas de tráfico en NYC.
El show de la detención de Maduro ha dado de qué hablar en las redes, con fotos y videos circulando más rápido que chisme en tianguis. Se ve al ex-mandadero rodeado de agentes federales, como si fuera el traficante de drogas favorito de la DEA.
Ahora resulta que Maduro va a enfrentar un juicio por delitos un poco más pesados que crujirte todos los nudillos después de un día de trabajo. El chisme es que podría pasar entre 10 a 30 años, o incluso toda la vida, chillando en la cárcel. ¿Las acusaciones? Narcoterrorismo, tráfico de drogas y hasta asociación con grupos criminales. ¡Qué muchacho tan aplicado!
Este capítulo de la novela de Maduro parece no tener página de cierre. Al vaivén de las acusaciones por crímenes más pesados que un elefante con sobrepeso, el ex-mandamás de Venezuela ahora tiene de frente un juicio que nadie se quiere perder. Ah, y sí, el show debe comenzar entre las 2:00 p.m. y las 6:00 p.m., para que la gente pueda acomodarse y preparar las palomitas para el espectáculo.
¡Qué hermoso es ver a un dictador bien escoltado por los mismos organismos que en Venezuela parecen no existir! La justicia de Estados Unidos, interesada en el caso de Maduro, parece olvidar los dichos de que «las crisis y las guerras se exportan más fácil que importar una camiseta de Amazon». Ah, la ironía, ¿verdad?
Y mientras Maduro espera, tan campante en su búnker yanqui, el país que le entregó el corazón y el poder se queda esperando una justicia que ya hace mucho decidió olvidar qué significaba esa palabra por allá. Pero bueno, así son estas cosas, ¿verdad? El que la hace, tarde o temprano, la paga. A menos que, claro, sigas siendo líder de un país tercermundista. ¡Viva la democracia!
