La alcadesa Claudia Sheinbaum recibió con bombo y platillo a su compinche francés, Emmanuel Macron, en una visita oficial que tardó 11 años en concretarse. Vaya, ansiaban tanto verse que parece reencuentro de telenovela barata.
Ambos decidieron hacerse los guapos exhibiendo los códices Azcatitlán y Boturini, como si fueran trofeos de guerra en un circo. ¡Qué novedad! Macron anunció, como si regalara chicles, que el Códice Azcatitlán va a México en 2026, doble dosis de Códice para el pueblo.
En un derroche de palabras cursis, Macron se puso al nivel de los vendedores de tiempo compartido, hablando de una “alianza estratégica” y una “cooperación más global”. ¿Tendrán descuento por comprar en paquete, o qué onda?
Pero lo más divertido fue cuando se pusieron a hablar de narcotráfico y soberanía, sacaron los guantes de seda para tirar indirectas a Trump. ¡Vaya amigos! Sheinbaum prometió colgarse una medalla por combatir la delincuencia, pero solo promete, porque ya sabes, después no cumplen.
En un charloteo de abogados, Macron resaltó la importancia de respetar la soberanía de cada país, mientras Sheinbaum reafirmaba su compromiso en cerrar los ojos a lo que no le conviene mirar. ¡Qué linda pareja!
Pero no todo fue chisme de vecindad, también firmaron convenios sobre ciencia, cultura, diplomacia y otros rollos que dan risa. Y todo esto, mientras los empresarios se frotaban las manos esperando el show.
Así que después de tanto abrazo y palmaditas en la espalda, Macron se fue aplaudido y Sheinbaum ya alista su Informe de Seguridad, ¡para que vean que aquí no pasa nada! Y mientras tanto, la corrupción sigue a sus anchas y la gente sufriendo en las calles.
