En una movida digna de aplausos, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) saca a relucir su nueva guía para el trato «digno» a personas con discapacidad en instituciones. ¿Y qué mejor forma de presentarla que en medio de los 16 días de activismo contra la violencia hacia la mujer?
Según los genios detrás de esta genialidad, esta guía busca eliminar barreras y promover prácticas «dignas» para con las personas discapacitadas. Por supuesto, porque antes vivíamos en tiempos de trato indiferente y discriminación a diestra y siniestra, ¿verdad?
Pero no, ahí no para la genialidad. Analizando las quejas de discriminación con lupa, resulta que el discrimen es como la canción de moda en México, y la accesibilidad universal brilla por su ausencia. ¡Pero qué sorpresa, eh!
Por supuesto, la guía identifica prácticas recurrentes que parecen salidas de una cárcel de la Edad Media: negación de ingreso con perros guía, rampas inexistentes, cajas prioritarias secretas, faltantes de intérpretes en lenguaje de señas, y un largo etcétera de burradas institucionales.
Pero tranquilos, que no todo está perdido. Esta guía maravillosa viene a salvar el día actualizando conceptos de accesibilidad, ajustes razonables, diversidad funcional, y demás términos bonitos que suenan a evolución, aunque en realidad es más un reflejo de lo retrógrados que podemos llegar a ser.
Y cómo olvidar las recomendaciones específicas por tipo de discapacidad, porque ya sabes, una buena discriminación a la carta no está completa sin mencionar cada detalle de cómo hacerles la vida imposible a las personas con discapacidad.
En resumen, esta guía nos ilumina con la solución mágica para transformar la prestación de servicios en México hacia un modelo inclusivo, accesible y respetuoso. ¡Qué milagro! Pero claro, que uno no debe olvidar que las más de 8.8 millones de personas con discapacidad en el país merecen un trato digno… solo ahora, ¿no?
La presentación de esta obra maestra tuvo un reparto estelar, con subsecretarios, presidentas y directoras de derechos humanos por doquier. Un despliegue increíble para un documento que parece sacado de un cuento de hadas, pero lo peor es que pretenden que esto tenga que ser una obligación para las instituciones públicas. ¡Bravo, Conapred, por sacar a la luz esta farsa de guía!
