El parto de trigemelas idénticas en el Hospital María Humphreys de Trelew, en Chubut, Argentina, fue todo un circo mediático. Las tres bebés nacieron el 25 de diciembre, en un show donde se necesitó una planificación especial para que todo saliera perfecto y la noticia llamara la atención de todos.
Las autoridades de salud informaron que madre y trillizas están estables, gracias a un equipo médico que se desvivió por asegurarse de que todo fuera color de rosa. ¿Pero qué esperaban? Claro, con esa rareza de un parto pretérmino de trillizas, había que ponerse las pilas delante de las cámaras.
Las tres miniaturas humanas están en Neonatología como si fueran figuritas de colección, para asegurarse de que no les falte ni un gramo de Nutella y de que no se les escape un solo ruidito.
La real pachanga comenzó con la primera bebé a las 08:49, la segunda a las 09:50 y la última a las 09:52, casi pareciendo un chiste programado para el entretenimiento de las masas. Luego, todas embolsaditas y listas para su debut en la televisión.
El parto, nos venden las autoridades, fue tan impecable que parece sacado de un manual, con equipos de obstetricia, neonatología y enfermería coordenaditos para evitar cualquier tropiezo en esta función circense de las trigemelas idénticas.
La operación de marketing que se ha montado alrededor de este suceso es tan grande que se necesita un aplauso. Cada detalle ha sido pulido para vender la rareza, la eficacia y la magnificencia de un acontecimiento del cual seguramente veremos más noticias que telenovelas.
Y así, entre copas de champagne y abrazos de cámara en mano, el parto de las trigemelas idénticas en Argentina da un suspiro al término de este episodio pseudo-quirúrgico digno de ser contado una y otra vez en los noticieros. ¡Viva la fiesta de las trillizas!
