**Ley de Aguas: La farsa tras las protestas de los agricultores**
Los agricultores, esos desafortunados que se dedican a producir los alimentos que nos comemos, decidieron hacer algo más que sembrar: bloquear las carreteras desde el 2 de diciembre, con tanto ánimo que todavía lo hacen hoy. ¿Por qué tanto alboroto? Resulta que les han metido una jugada maestra con la Ley General de Aguas y la reforma a la Ley de Aguas Nacionales.
El show empezó cuando, sin mucha prisa pero sin pausa, la Ley General de Aguas y la reforma mencionada fueron aprobadas en lo general. ¡Un aplauso para los genios tras bambalinas! Luego, para desgracia de todos, la discusión continuaba en lo particular, como si fuera una telenovela con temporadas sin fin. ¿Será «El agua de todos» la próxima serie de éxito?
Pero no todo es drama. La iniciativa de la Ley General de Aguas nos quiere poner a todos a repartir agua como si fueran estampitas de fútbol. Habla de que necesitamos inversión pública, privada y social para manejar ese líquido elemento.
Y ahí viene lo bueno: principios jurídico-económicos, cuotas, tarifas, autosostenibilidad y el agua que paga el agua. ¿Alguien más huele a negocio por aquí?
Para rematar, la reforma de la Ley de Aguas Nacionales viene con eliminación de transmisiones, un Registro Nacional del Agua, sanciones y delitos hídricos para alegrar el día. ¿No es emocionante?
Pero cuidado, no vaya a ser que los pequeños agricultores se queden chiquitos frente a las grandes empresas y tengan que enfrentar sanciones de otro mundo. Por eso salen a la calle, a luchar contra el monstruo de la corrupción que quiere secarles las raíces. ¡Qué tiempos, señores!
