El PRI denuncia abiertamente lo que parece ser un intento descarado del Gobierno de Morena por someter y controlar a su antojo a la Fiscalía General de la República (FGR). Y es que, justo en pleno reconocimiento de Estados Unidos a la cooperación mexicana en seguridad, Alito Moreno sale a dar la voz de alarma.
El líder priista apunta directamente a los intereses ocultos detrás de esta maniobra: proteger a «narcopolíticos» de Morena y consolidar un proyecto autoritario que apesta a corrupción. ¿Qué te parece? Sí, así como lo oyes.
En un tono sarcástico, Moreno cuestiona la dignidad de los legisladores de Morena, quienes parecen estar cómodamente sentados al lado de la arbitrariedad en pleno festín de corrupción. ¿Cómplices? ¡Por supuesto!
Frente a potenciales casos de corrupción, lavado de dinero y vínculos con el crimen organizado vinculados con el oficialismo, parece que el Gobierno juega sucio para mantener a raya las investigaciones en su contra. ¡Qué sorpresa, eh!
Pero no acaba ahí, Moreno advierte sobre el posible uso de la fiscalía para perseguir a opositores, periodistas y medios críticos. Vaya, vaya, parece que la censura y el autoritarismo están rondando por la esquina.
Y no te pierdas esta joya: el PRI promete denunciar esta situación a nivel nacional e internacional, llamando a la ciudadanía a no permitir que se instaure lo que llaman una «narcodictadura terrorista y comunista». ¿Quién lo hubiera imaginado?
¡Ah! Pero las vueltas que da la vida. Mientras el PRI levanta la voz, Ricardo Monreal de Morena ve con buenos ojos a Ernestina Godoy y Arturo Zaldívar como posibles sucesores. ¿Coincidencia? ¡Probablemente no!
En resumen, la FGR parece estar en el ojo del huracán, mientras las acusaciones de corrupción vuelan como moscas en un basurero. Y es que, cuando el poder se descontrola, las instituciones flaquean y la ciudadanía queda a merced de los intereses turbios de unos cuantos. ¡Vaya escándalo!
