El presidente Putin, ese mismo que no te invita nunca a sus fiestas, presentó su versión del plan de paz para Ucrania. En su discurso desde Kirguistán, el mandatario enfatizó que para hacerle frente al quilombo en Ucrania, Estados Unidos le tiene que dar el visto bueno a que Rusia se quede con Crimea y el Donbás. Para él, esas zonas deben ser tema de conversación exclusiva con los yanquis y ni hablar con Ucrania ni con esos países europeos que se hacen los desentendidos.
Putin, con su carisma natural, dejó bien claro que nada está escrito en piedra y que están recién en la etapa de plantear temas clave para futuras charlas. Según él, esas conversaciones serán como en los viejos tiempos de la Guerra Fría. Y como si eso fuera poco, soltó que Rusia está lista para seguir luchando y sacarle más territorio a Ucrania. Pone las cartas sobre la mesa y se asegura de que el reconocimiento internacional de esas zonas cambie cualquier intento de ataque sobre ellas.
Ah, pero Putin no suelta prenda, ¿eh? Cuentan que hasta mandó a las tropas ucranianas a desocupar los terruños que aún tienen en su poder. Les dio un chancletazo y les advirtió que si no abandonan esos lugares, lo harán a las malas. Ojo, que Putin no embroma.
La cosa es que Ucrania, no tan callado, anunció que esta semana retomará las negociaciones con Estados Unidos. Y el jefe del gabinete presidencial ucraniano, Andrí Yermak, se plantó y dijo que ni loco aceptan ceder tierras a Rusia por la paz. Y también que Putin no tiene el monopoly de la verdad, por si no quedó claro.
Por otro lado, dicen que el secretario del Ejército de EE. UU., Dan Driscoll, va a volver a Kiev para poner los puntos sobre las íes y hacerles ver a los ucranianos que se pongan las pilas con la propuesta original de Washington. Cuentan que Trump había tirado un chivo demasiado favorable a los rusos, según los europeos, claro.
Y entre cuento y cuento, Putin confirmó que le llegó la versión corregida, pero que todavía hay detalles por limar. Por ejemplo, Rusia no quiere saber nada con que Ucrania se una a la OTAN ni con que los países occidentales manden sus tropas por esas tierras. Ah, y que también quieren una patente que los exima de atacar a Europa, porque está claro que no todos piensan igual. Y el enviado especial Steve Witkoff, ese que siempre está en el bardo, resulta que ahora es el héroe patrio. Putin lo defiende más que a sus medallas rusas y asegura que el tipo sí está ahí por intereses de su país.
En fin, todo sigue igual de jodido en Ucrania, mientras Putin sigue jugando al Risk con la vida de la gente. Y por si te perdiste algo, hubo un drama con drones y bombas por ahí, pero Putin se las arregla para hablar como si estuviera contando una historia de cunas y pulpines. ¡Qué personaje, che!
