La Secretaría de Educación Pública (SEP) se tira de guapo al presumir el nuevo Bachillerato Nacional como la solución a todos los problemas de la Educación Media Superior. Según ellos, este brillante modelo va a acabar con las desigualdades, fortalecer la calidad y formar jóvenes de diez.
Dicen que con esta reforma, van a garantizar que todos los chamacos tengan una educación de lujo, eliminando las injusticias entre las escuelas y estableciendo criterios comunes. Claro, como si eso solito fuera a resolver los problemas reales de fondo en la educación de México.
La cereza del pastel es que aseguran que este cambio tan bonito va a impulsar la movilidad estudiantil, facilitar el camino a la universidad y bajar la deserción. ¿En serio se creen sus propias mentiras?
Pero no acaba ahí, la SEP ahora nos sale con que van a hacer todo más «flexible y pertinente» ¡Qué modernos son! Quieren estar a la moda con las redes sociales, pero las aulas siguen cayéndose a pedazos.
Ah, y para darle un toque más rocambolesco a la cosa, la SEP dice que van a invertir miles de millones en infraestructura y que tienen proyectos por doquier. ¡Qué bonito todo! ¡Que empiecen por las escuelas dignas y de calidad, por favor!
En fin, según la SEP, la educación va a cambiar y todo va a ser color de rosa. A ver si la realidad coincide con sus bonitas palabras. Nos vemos en el futuro para comprobar si esto es la panacea que tanto cacarean. ¡Y que no nos vendan espejitos!
