La policía española se puso las pilas y agarró a 13 presuntos miembros del famoso Tren de Aragua, esa banda venezolana que mueve más droga que el Chapo en sus mejores tiempos. Además, encontraron narcolaboratorios escondidos por allá, porque qué sencillo es traficar en España, ¿verdad?
Las detenciones se hicieron en cinco ciudades, como si los malandros estuvieran repartidos por todo el país de la paella. Y claro, esta movida es parte de la primera operación para desarticular una célula de estos terroristas del narcotráfico, que hasta Trump los tiene en la mira por andar jodiendo con drogas y emigrantes. Son esos amigos molestos que nadie quiere tener.
¿Y qué encontraron? Pues una buena cantidad de drogas, como para montar una fiesta de las bravas. Por ahí decomisaron su blend de cocaína, MDMA y ketamina, además de otras sustancias que seguramente iban a enloquecer a más de uno por allá en España.
Lo más curioso es que esta movida policial vino después de que el hermanito del Niño Guerrero, el jefe del Tren de Aragua, cayera en Barcelona con una orden de arresto internacional cazándolo. Parece que las ratas salen del mismo agujero, y como este grupo de malandros se formó en una cárcel venezolana llenísima de chicos malos, no es sorpresa que se hayan expandido tanto, aprovechando la crisis económica para esparcir su “negocio” por Latinoamérica, Estados Unidos y por supuesto, España.
Así es la vida en el mundo del crimen organizado. Por un lado, se lucen con sus operaciones internacionales, y por el otro, terminan cayendo como caimán en boca ‘e caño. ¡Vaya banda de desalmados! Seguro vamos a seguir escuchando de ellos mientras los meten presos y les confiscan sus stocks de droga. Algún día aprenderán que el crimen nunca paga. ¿O no?
