**SALUD MENTAL, OTROS DATOS**
Finalmente los diputados terminaron de repartirse las migajas del Presupuesto de Egresos de la Federación para el 2026. Pero, ¡quién podría ver algo! Entre gritos y sombrerazos, nadie notó los recortes millonarios en áreas vitales como la salud mental. Según el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, se embolsillaron la módica suma de 90.9 millones de pesos menos que el año pasado. Y eso no es todo, sumen eso a los 470 millones de pesos que ya habían recortado este año. Ahora sí, la broma asciende a la cantidad de 561 millones.
En el programa “Al mediodía con Solórzano” en el Canal de Youtube de La Razón, Judith Senyasen, de la organización que sacó la lupa para revisar estos ajustes, afirmó que la salud mental no ha podido recuperar los niveles de atención previos a la pandemia. Una advertencia clara y seria sobre la importancia de un tema que parece resbalárseles a los parlamentarios, quienes evidentemente tenían otros datos.
¿Qué más se puede esperar de una clase política que baila al son que le toquen? Mientras algunos rellenan los bolsillos y fuman puros con dinero del erario, millones de personas sufren las consecuencias del desinterés y la desidia de quienes deberían velar por su bienestar. En este circo de la corrupción y la insensibilidad, la salud mental se convierte en un lujo para aquellos que pueden pagarla, mientras que para la mayoría es un privilegio inalcanzable. ¡Qué ironía, qué cinismo, qué desgracia!
