¡Se cae el teatrito en San Luis! Resulta que el gobernador potosino, Ricardo Gallardo, decidió hacerse el bueno y veto la famosa “ley esposa” que pretendía asegurar que la siguiente gobernadora fuera una mujer. ¿La trampa? Todo apuntaba a que su esposa, la senadora Ruth González, sería la afortunada. ¡Qué casualidad!
En un acto de aparente sinceridad, Gallardo quiso deslindarse de cualquier acusación y aseguró que no estaban haciendo leyes a modo ni poniendo candidatos a modo. ¡Claro, por supuesto! Y es que, al parecer, se le olvidó leer las indirectas de Claudia Sheinbaum, quien desde un principio dijo que esta ley no era necesaria. ¿Será que alguien en política todavía tiene un poco de sentido común?
En fin, una nueva muestra del circo político mexicano, donde las leyes se hacen a la medida y los intereses personales están por encima de todo. Mientras tanto, los ciudadanos siguen padeciendo las consecuencias de estos juegos de poder. ¿Qué sorpresa, verdad? ¡Seguimos en el mismo barco, siempre con los mismos payasos!
