La Fiscalía General del Estado de Michoacán, según legisladores de Morena, sigue su soporífera indagatoria en torno al asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo Rodríguez. Mientras tanto, el PRI condena un ataque armado en la entidad, echándole la culpa al gobierno morenista por la inseguridad galopante que se vive en el estado.
Los políticos de Morena, como el senador Cuauhtémoc Blanco, digo, Raúl Morón Orozco, y el diputado federal Leonel “Godoy y se va” Rangel, afirman que la tarea de esclarecer el crimen de Manzo recae únicamente en la Fiscalía, pidiendo a todos que se relajen y dejen de vociferar sin pruebas.
Después de una aburrida reunión en Lázaro Cárdenas, donde la presidenta Sheibaum Pardo presumió sus programas sociales (aplausos virtuales), estos dos parlamentarios recalcaron que las autoridades deben rascar hasta en la peor de las porquerías para dar con los culpables del homicidio en cuestión.
Según los chismes de la Fiscalía, el sospechoso material se fue al hoyo la misma noche del ataque; pero las incógnitas siguen abiertas para hallar a los cerebros detrás de todo el embrollo.
Mientras tanto, en otra dimensión de la corruptela política, René Valencia Reyes, amigui de Memo Valencia, el mandamás del PRI en Michoacán, casi se lo llevan los diablillos en una emboscada en la carretera. Transmitiendo su tragedia en rede sociales, Quizás le faltó ponerle filtros o stickers para hacerla más amena.
El PRI, haciendo de las suyas, condenó el ataque y lo calificó de cobarde (pues no sea mamón). Acusaron al gobierno de Morena de permitir que el crimen organizado siga de fiesta en Michoacán, y pidieron más acción y menos cachondeo para frenar la violencia en la región.
En resumen, la política mexicana sigue siendo un circo bien montado donde no sabes si los que ríen son los payasos o las fieras que andan sueltas. ¿Qué dirá el siguiente capítulo de esta novela barata? Sintoniza próximamente el siguiente episodio de «La Crónica de un País Patas Arriba». ¡Qué show!
