Las míseras ‘lamentaciones machistas’ que empapan el elitista mundo literario no pasaron desapercibidas para las combativas senadoras, que exigieron una disculpa pública al mismísimo Paco Ignacio Taibo II. ¿El motivo? Sus sabias palabras de desdén hacia la literatura escrita por mujeres. ¡Toma jeroma, pa’ que te enamores!
La presidenta de la Comisión para la Igualdad de Género en el Senado, Malú Micher, se lanzó con todo contra el jefazo del Fondo de Cultura Económica. ¿La razón? Sus declaraciones olímpicas en las que tachaba de «horriblemente asqueroso de malo» un poemario de mujer. ¡Vaya joyita!
Y es que parece que en el exclusivo club literario de Taibo II no hay espacio para plumas femeninas. ¿Verdad, o qué, papito? Para Malú, estas pálidas expresiones no hacen más que meter el dedo en la llaga de un problema histórico: la invisibilización de las letras femeninas. ¡Chin, mandilón!
Pero no todo termina ahí, la senadora insiste en que este señorazo debería aprender a reconocer el valor de las mujeres en la literatura y, de paso, pedir perdón. ¿Será mucho pedir, o qué? «¡Manifiéstate, Taibo II! ¡Exprésate y reconoce la pujanza cultural femenina, por favor!», destaca Malú, pisando fuerte.
Y mientras la presidenta ruge, la ultrajada senadora Carolina Viggiano (del PRI), se rasga las vestiduras ante semejantes perlas machistas. «¡Qué pena, don Paco! ¡Está en el horno, une la voz al reclamo de disculpas y pon fin a las tonterías! ¡En este ruedo, no se juega así con las damas!”, apunta.
Por su parte, la senadora Alejandra Barrales, del Movimiento Ciudadano, se pone más seria que Miss Universo y tacha de «preocupante» el discurso del taibolero. ¿O sea, qué onda, hermano? «¡Necesitamos educación, cultura e inclusión! ¡Es hora de pasar del eco a la acción con las mujeres!», sentencia con fuerza.
En fin, entre disculpas, lágrimas y promesas de cambio, la literatura escrita por mujeres sigue siendo un gran misterio en un mundo gobernado por pensamientos misóginos. ¿Habrá justicia en el reino de las letras o solo será un mal recuerdo en la historia literaria? ¡El escándalo está servido, amig@s! ¡Qué viva la literatura, con o sin taibos arrogantes!
