Washington advierte presión sobre Caracas
¡Atención, ciudadanía! El senador Marco Rubio se presentó ayer en el Senado gringo para soltarle a todos que Trump no tiene en mente invadir Venezuela directamente. Pero, ¿qué sorpresa! Sí se guardan el derecho de patear traseros si el combo de Delcy Rodríguez no se porta bien. Rubio, mano derecha de Trump en cuestiones de relaciones exteriores, soltó la sopa de que el big boss está listo para manejar todas las cartas, aunque eso implique uso de la fuerza si Venezuela no cumple lo pactado.
Dándoselas de buena onda, el Rubio dejó claro que ahorita solo tienen unos marines de tierra en la embajada norteamericana en Caracas. No hay tanquetas listas para otro round, según él. Pero, ¡ojo al Cristo! Que si Irán instala una fábrica de drones amenazantes, el Donald va a sacar la artillería pesada. Tarjeta de «eliminar» en mano.
¡Pero espera, hay más! Rubio dejó caer que Delcy Rodríguez no está en la mira como Maduro en la lista de viles de la DEA. Pero que igual no se confíen porque andan viéndolos de reojo. ¡Y es más! Esa vaina de la cooperación mutua sigue siendo una especie de balanza con gato encerrado. Caracas se juega su suerte en destapar bien los frascos.
Pero no todo es morbo, también hay pan y circo. Resulta que la Casa Blanca quiere armar una Venezuela new & improved: amistosa, estable, próspera y democrática. ¡Ah, cómo se nota que quieren elecciones limpias! O, si no, mejor ni se paren a las urnas. Rubio lo advirtió, sin competencia real, acceso a medios justito y la oposición fuera de plano, no hay democracia que valga.
Además, para el postre de la jornada, están vendiendo petróleo paritario para cubrir gastos esenciales como la policía, alcantarillado y la farra gubernamental. ¡Viva el nuevo orden! Y, para completar ese pastel, quieren relanzar la máquina petrolera a lo grande, con invites a los amiguitos de USA y revisión de prioridad suavecita al mecanismo.
Rubio no se olvidó de mencionar a la rockstar de María Corina Machado, porque capaz que también les toca jugar. Pero, confirmó que aún queda la corte vivita y coleando mandando en Venezuela y tomando el timón. Y, pa’ rematar, están preparando el terreno a una nueva embajada yanqui en pleno corazón venezolano.
Por último, ¡la cereza del pastel! Trump quiere antes de dar un zarpazo esperar, platicar y ver resultados, que esto no es hacer empanadas, recalca Rubio. No hay masivas huidas ni guerras civiles, todo gracias a unos chismes de pasillo con los líderes actuales. Ah, ¿y saben qué? Laura Dogu, embajadora de la zona, será el ojo en el cielo de Venezuela para los amigos de arriba.
Y así las cosas, vecinos. El futuro de Venezuela sigue en el aire, con Trump y su pandilla jugando a las marionetas con vidas y dólares. Lo que viene, solo el tiempo lo dirá. ¡Pilas, que la jugada sigue en marcha!
