Confirmado, al vigilante de los Chapitos lo acribillaron en plena carne asada. Así es, la FGJCDMX, esa institución tan eficiente, identificó a Óscar Noé Medina González, alias «El Panu», por sus manitas, luego de que quedara hecho trizas en Luaú, en la Zona Rosa. ¡Efectividad al máxmo!
Por si no lo sabías, a este compadre la DEA le ofrecía 4 millones de dólares por andar traficando fierros y por sus fulanerías con el Cártel de Sinaloa. ¡Todo un honor! Y para rematar, resulta que era yerno de un diputado del PAN en Sinaloa. ¡Qué bonita familia!
Ah, pero eso no es todo. Resulta que tan campante estaba el muchacho en plena reunión familiar cuando llega el gavillero del siglo y le mete plomo a mansalva. Casi como en las películas, solo que esta vez no hay efectos visuales ni Oscar a la Mejor Película Extranjera.
Y hablando de fotos y videos, en las grabaciones se ve al sicario como en apuros, ¡un clásico! Se mete al baño, hace una llamada con su carnal y sale tan tranquilo como si nada hubiera pasado.¡De película, no cabe duda!
Ahora bien, mientras tanto, las autoridades le caen a Ryan James Wedding, ese exatleta olímpico medio coludo, al que le encontraron motos, joyitas y hasta droguita. ¡Vaya vida de lujos y excesos! Y para rematar, el FBI anda tras él ofreciendo 10 millones de dólares. ¡Sí, como lo escuchas!
Este Wedding, que de atleta solo le queda el recuerdo, se pasó de la raya traficando droga desde Colombia hasta Canadá, y parece que le metió tanto al asunto que se le subió a la chepa un puesto en el Cártel de Sinaloa. ¡De Juegos Olímpicos a Juegos de Narcos en un abrir y cerrar de ojos!
En fin, así las cosas en este circo de la vida real. Traficantes, asesinatos y premios internacionales por meterle el dedo al ajo. ¡Y tú que pensabas que la realidad era aburrida!
