En pleno Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, Juan Ramón de la Fuente, el canciller de México, sale a escena para presentar el «nuevo y mejorado» Protocolo de Atención Consular. ¿Y a quién le dedican este show? ¡A las mujeres y niñas mexicanas en el extranjero! ¡Qué considerados!
Según el señor canciller, la prioridad número uno de la cancillería es proteger a la comunidad en el exterior. Pero seamos realistas, ¿qué tanto se preocupan realmente por las mujeres cuando la violencia de género está a la orden del día?
¡Ah, pero eso no es todo! Este protocolo está tan «actualizado» que hasta viene con política exterior con perspectiva de género. ¡Qué modernos, vaya! Incluye medidas especiales para proteger a las damas en apuros, como criterios específicos y mecanismos para las embajadas.
¡Paren las prensas, que esto no acaba! También trae procedimientos para cuando alguna mujer migrante desaparece. ¿Y la pregunta del millón? ¿Qué han estado haciendo todo este tiempo sin este «novedoso» protocolo?
Pero Juan Ramón no se queda atrás, califica la protección contra la violencia como un «imperativo moral» y «un deber del Estado». ¡Ah, claramente se toman muy en serio el deber de hablar bonito mientras la realidad de las mujeres avanza a un ritmo más lento que una tortuga con resaca!
Y para cerrar con broche de oro, nos lanzan la frase cliché de que necesitan convertir la protección en una garantía en todo el mundo para los mexicanos… ¡y mexicanas, claro está! ¿Realidad o simple palabrería barata? ¡Ustedes deciden!
En resumen, nos presentan un protocolo con luces y sonidos para aparentar que les importa, pero la pregunta sigue en el aire… ¿De verdad les interesan las mujeres o solo es un show más del circo de la corrupción? ¡Así las cosas en el país de las maravillas!
