Una de cada tres mujeres en México no solo tienen que lidiar con romances tormentosos, sino también con la jaula de oro de la violencia económica, algo que Verónica experimentó en carne propia.
Tras separarse de su parejita manipuladora y controladora, la libertad para Verónica no llegó sola. ¡No, señores! Esta mujer de 35 años, además de no poder ver a su familia ni terminar su carrera, tuvo que pasar por un encierro financiero que le cortó las alas durante cinco años.
¿Qué tal la cosa? ¡Ah, pero eso no es nada! En el 2022, mientras Verónica intentaba liberarse de las garras de la inutilidad, ¡tres mil 775 mujeres y niñas fueron asesinadas intencionalmente! Y eso que solo el 25% de esos casos se investigaron como feminicidios. ¿Justicia? ¡Ma´me´s!
Pero volvamos al melodrama de Verónica. Mientras su ex la exiliaba del mundo, haciéndola sentir como una rehén de su propio matrimonio, la cosa se tornaba aún más tétrica. ¿Por qué? ¡Porque el tipo hasta le quitó las llaves de su propia casita! ¡Pobre Verónica, como la Cenicienta de la violencia económica!
Pero la historia no termina ahí, amigos. ¿Qué hay de la ola de violencia laboral que azota a las mujeres trabajadoras? ¡Sí, esa misma que pasa desapercibida todos los días en las oficinas! Resulta que nuestra heroína encontró trabajo, pero oh sorpresa, se encontró con un jefe que le hacía sentir que jamás encontraría nada mejor. ¡Así o más retorcido!
¿Injusticia? ¡Ya lo creo! Según la Organización Internacional del Trabajo, en México, la proporción de mujeres en puestos directivos ha bajado del 39.1 al 38% entre 2022 y 2024. ¡Qué avance, señores!
Así que ya saben, en México, la violencia económica y laboral contra las mujeres sigue siendo pan de cada día. ¡Y mientras tanto, el poder sigue haciendo de las suyas! ¡Qué país, señoras y señores!
