Tras una intervención militar que no se veía en Latinoamérica desde 1989 con Panamá, Estados Unidos ejecutó la operación Absolute Resolve en Venezuela, para deponer al presidente Nicolás Maduro y llevarlo, junto a su esposa Cilia Flores, a Nueva York para enfrentar cargos relacionados con narcotráfico.
Durante la madrugada de ese sábado, alrededor de las 02:00 horas, fuerzas estadounidenses lanzaron ataques a diversas localidades civiles y militares de Venezuela, entre ellos la capital, Caracas, y los estados Miranda, Aragua y La Guaira, según el régimen chavista, que calificó los hechos como una “gravísima agresión”.
Horas después, en conferencia de prensa desde su residencia de Mar-a-Lago, en Florida, Donald Trump sugirió que, tras la incursión, Estados Unidos retomó la política exterior de la Doctrina Monroe como una suerte de patente de corso para intervenir en otros países sin rendir cuentas a nadie, ni siquiera a su propio Congreso.
Luego, a través de redes sociales, Trump y la Casa Blanca se burlaron de Nicolás Maduro, al publicar un video en el que el venezolano aparentemente reta a Estados Unidos a capturarlo: “Venga por mí, aquí lo espero en Miraflores, no se tarde en llegar, cobarde”, se escucha vociferar al exlíder chavista.
Sin embargo, las imágenes de Nicolás Maduro utilizadas por Donald Trump y por la Casa Blanca no corresponden a un reto hacia Estados Unidos a capturarlo. Se trata de un mensaje dirigido al opositor venezolano Edmundo González Urrutia y fue recortado engañosamente para hacerlo pasar como un desafío al presidente republicano.
Maduro pronunció esas palabras el 30 de julio de 2024, antes de que Trump ganara la presidencia de Estados Unidos. De acuerdo con una verificación realizada por la agencia Reuters, corresponde a un discurso en un balcón del Palacio de Miraflores, tras las elecciones presidenciales en Venezuela del 28 de julio.
