Gobierno de Trump: 1 año de disrupciones y reacomodos; logra México sortearlo
¿Quién diría que un mandato más de Trump no sería precisamente un paseo por el jardín de las margaritas? El magnate ya acumula un año de mandato y vaya que ha revuelto el gallinero. Sin consenso amplio, decisiones ejecutivas polémicas y la típica agenda bien polémica, el Donald ha dado de qué hablar.
Desde que volvió al poder en el 2025, Trump ha estado tan entretenido echando balazos a diestra y siniestra, que se le olvidó unificar criterios en cuestión de migración fronteriza. ¿Quién necesita consenso legislativo cuando puedes emitir órdenes ejecutivas para deportar a los tiernos venezolanos que buscan asilo?
Mientras tanto, en la primavera se armó la gorda con el Congreso, que se les puso bravo con el presupuesto federal. ¡Pero qué les pasa, ¿es que no quieren cerrar el gobierno por un ratito?! Y no podían faltar las broncas con los gobernadores demócratas que no querían que el tal Trump les metiera la Guardia Nacional por la nariz en líos fronterizos.
Y hablando de dramones, ¡ahí viene el episodio de Epstein! Ah, cómo nos gusta el chisme, sobre todo si implica a Trump en vuelos en el jet privado de un señor con un historial criminal… pero, oye, sin acusaciones formales. Aunque un correo de Epstein insinuando que «Trump sabía sobre las chicas» suena tan jugoso como galleta con chocolate.
En medio de esa maraña de caos doméstico, Trump se aventuró a desatar su furia en el exterior con un plan de paz en Gaza. ¡Bendito seas, Donald, el salvador del Medio Oriente! Pero que el «Consejo de Paz» respaldado por la ONU no te juegue chueco, que el control territorial y armamentista es cosa seria.
Y como si no bastara con andar repartiendo «paz» por ahí, decidió ir a meter las manos en Venezuela, agarrando a Maduro y a su secuaz. Eso sí, causando sensación en todas las redes, con un chisme que recorrió el mundo: «¡Trump captura a Maduro!» La región se volcó en un debate internacional sobre soberanía, mientras Washington se lucía en su faceta de «defensor contra el narco-terrorismo».
Pero eso no es todo, que la geopolítica cambió de ruta hacia Groenlandia, jaqueando a Rusia y China. ¡Por el Ártico vamos, señores! Y ante el caos, México apenas logró sortear encomiendas por disputas internas que han dejado a Claudia Sheinbaum en papeles estresantes y de diplomacia, cara a cara con el magnate de la nación top de América.
¡Y a todo esto, que viva la cooperación bilateral entre México y Estados Unidos! Con capos extraditados a manos llenas y detenidos a diestra y siniestra… Ah, los mexicanos están de moda en Minnesota, ¡y cuánto dramón con la huelga laboral! Es que con pistolas y detenciones, los estadounidenses sí que saben cómo poner en aprietos a la vecina del sur.
Es como un melodrama callejero caribeño, pero en versión diplomática. Y mientras México intenta capear la tormenta, Trump sigue de farol dando su show de mal gusto, pero oye, ahí anda Claudia Sheinbaum, aguantando el embate con su diplomacia chilanga de alto vuelo.
No falta el ingrediente picante de la migración, donde Trump ha logrado un milagro: casi cerrar las puertas a los sueños de los migrantes hacia México. Cómo esos números bajaron, el ICE se activó al botón de «¡off!», y ahora los pobres indocumentados están como en un juego de ping-pong entre la esperanza y la frustración.
¡Qué va!, los dramas y las tensiones del poder, con Trump a la cabeza y México bailando al ritmo que ellos tocan. ¿Pero qué esperamos? En este circo internacional, hay de todo, desde capos capturados hasta luchas por los derechos laborales migrantes, nunca falta el titiritero tirando las cuerdas. Lo que sí es seguro, es que cuando Trump está al mando, ¡el show nunca termina! ¡Agarren sus palomitas, señoras y señores, que la función sigue!
