En la Ciudad de México, el colapso parcial de un edificio en demolición en San Antonio Abad dejó atrapados a trabajadores. La secretaria de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil, Myriam Urzúa Venegas, dice que no hay plazo para el rescate porque se hace a mano para no «poner en riesgo a los compañeros».
¡Claro! ¿Quién necesita seguridad y eficiencia cuando puedes arriesgar vidas con métodos medievales?
«El tiempo que sea necesario», suena a excusa para no tener un plan efectivo. Pero no importa, total, ¡lo manual siempre es mejor que la maquinaria moderna y segura!
Una persona rescatada con lesiones graves, ¡pero hey, al menos ya no está entre los escombros! ¡Felicidades por salvar una vida a medias!
Ah, y no hay que preocuparse por los otros tres atrapados. Aunque el edificio tiene daños estructurales desde los sismos de 1985 y 2017, ¡qué importa! Son solo tres vidas, ¿verdad?
La demolición empezó en enero después de años de papeleo. ¿Eficiencia? ¿Planificación? ¡Nah, eso no es para nosotros!
¿Qué importa la seguridad y el buen manejo de emergencias cuando puedes tener un circo de ineficiencia y despreocupación por la vida humana? ¡Qué espectáculo! ¡Digno de un país de primer mundo!
