Un sismo intenso sacudió el norte de Japón, en la prefectura de Iwate, y desató una alerta de tsunami que, por supuesto, fue retirada horas después. Así, las autoridades se volvieron locas de un lado para otro.
La Agencia Meteorológica de Japón (JMA) reportó que el terremoto, con una magnitud preliminar de 6.9 y a 16 kilómetros de profundidad, llegó a las 17:03 hora local. O sea, ahí todos corrían con las manos en la cabeza.
De entrada, la JMA advirtió que las olas podrían llegar a tres metros en algunos puntos de la costa. ¡Qué barato, eh! Pero después dijeron que eran solo 10 o 20 centímetros, por si alguien se preocupaba demasiado.
En fin, luego de todo el alboroto, no hubo daños ni heridos reportados. Tampoco hubo problemas en las plantas nucleares cercanas, porque si no, ya valió todo. Mientras tanto, el tren bala andaba atrasado y la isla de Hokkaido también temblaba como gelatina.
El noreste de Japón es muy famoso por sus terremotos. ¡Si hasta en 2011 tuvieron uno que desató un tsunami y una crisis nuclear en Fukushima! Pero parece que esta vez, se libraron de la peor parte.
Después de quitar la alerta de tsunami, la JMA advirtió que aún podían venir más temblores fuertes en la próxima semana. Crack, ¡gracias por avisar! ¿Alguna otra sorpresa guardada bajo la manga, Gobernador?
En fin, esa fue la historia del temblor en Japón. Información de Reuters y Associated Press, pero solo ellos saben lo que realmente estuvo pasando. ¡Se pasan!
