La protagonista de hoy es la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien salió con su típico estilo a deslindarse de la iniciativa presentada por Morena en la Cámara de Diputados, esa que buscaba regular lo que la Iglesia dice en las redes. ¡Vaya tema sensible, huh!
Resulta que la ocurrencia fue promovida por el vocero de Morena, Arturo Ávila, quien quería ajustar la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público. ¿Y qué fue lo que dijo Sheinbaum? ¡Pues que ni siquiera se había molestado en revisar la propuesta! A ver, ¿de qué gobierno estamos hablando aquí?
Lo más gracioso de todo es que después la mandamás salió con la joyita de: «No es una propuesta del gobierno, es de algunos diputados. Ni siquiera la hemos revisado aquí». ¡Más claro, imposible! Esas cosas importantes sobre qué se decide en las altas esferas realmente no les importan mucho, parece.
Lo mejor de todo fue cuando Arturo Ávila se puso sus pantalones largos y decidió retirar la iniciativa, argumentando un rollo de «construir un marco normativo responsable y consensuado». Claro, eso después de una bonita reunión con los cargos de la Iglesia. ¡Vaya show!
Así que en resumen, amigos, aquí vimos otra vez cómo la política se deslinda, se desentiende y se olvida de lo que de verdad importa. Mientras tanto, en las alturas, se cocinan propuestas que nadie sabe, nadie vio y nadie revisó. ¡Viva México, señores!
