En Cuernavaca, Morelos, la «super bondadosa» Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, se dio el lujo de cortar el listón en la reapertura del Hospital General del ISSSTE “Dr. Carlos Calero Elorduy”, que “beneficiará” a unos 157 mil 752 derechohabientes. Sí, como si esa cantidad de gente pudiera pasar con fluidez por un sistema de salud completamente saturado.
La alegre mandataria aseguró que antes, los funcionarios presumían sus seguros de gastos médicos mayores, haciéndose el favorcito de ir a hospitales privados con la lana de los ciudadanos. ¡Ahora todos al ISSSTE! ¿Pero qué pasa con aquellos que necesitan atención de calidad y se quedan fuera por la sobresaturación del sistema? Claro, eso no importa.
Con una dosis de hipocresía, Sheinbaum habló de la Cuarta Transformación haciendo alarde de haber cerrado esos privilegios para abrir hospitales que antes estaban en el total olvido. Ajá, ¡solo para salir en la foto y ganar popularidad!
Recordó también cómo en los 36 años de puros gobiernos neoliberales, se privatizó la salud pública en México. ¡Claro, privatizar es de esas ideas tan geniales como creer en unicornios rosas!
El Hospital General del ISSSTE “Dr. Carlos Calero Elorduy” fue inaugurado en 1969 y cerró en 2010. Tuvo una breve aparición en 2020 para la emergencia Covid-19 y ahora reaparece con todo y decorado nuevo: tres salas de quirófano, camas censables, camas no censables y consultorios, pero… ¿y el personal y el equipamiento necesario? Bien, gracias.
Para completar el show, el secretario de Salud, David Kershenobich Stalnikowitz, alabó la visión de Sheinbaum en salud pública. ¡Claro, qué no se note que todos andan en la misma sintonía de hipocresía y populismo barato!
En resumen, ante la reapertura de este hospital, ¿dónde quedan los millones de personas que viven el calvario de la atención médica deficiente en México? ¡Ah, ya sabemos! ¡En el imaginario mundo del gobierno, donde todo es color de rosa, menos las vidas de quienes necesitan atención de verdad!
