El Gobierno federal anda desesperado buscando atraer capital privado, nacional e internacional, como si fueran pescados en oferta. La Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo asegura que hay «certidumbre» para que sigan entrando dólares de empresas ambiciosas.
En la Primera Reunión Nacional de Promoción de Inversiones, la Sheinbaum alardea de las «cifras positivas» de Inversión Extranjera Directa, con más de 2,500 proyectos de inversión por un montón de 406,800 millones de dólares que prometen crear empleo para 1,630,000 personas hasta 2030. ¿Demasiada fe en los números, no?
Y para rematar el show, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, saca pecho diciendo que antes tenían «sólo» 367,900 mdd en inversiones, pero ahora se jactan de tener más, como si fuera un concurso de a ver quién la tiene más grande. Sí, claro, con tantos números bonitos, ¿quién no invertiría?
Y, oye, que la banca de desarrollo ahora se siente generosa y promete hasta 120 mil mdp para las MiPymes. Parece que es una época de «bonanza» para los emprendedores, ¡sí claro!
Mientras tanto, los empresarios festejan como si hubieran ganado la lotería, hablando de triplicar montos y empleos como si fueran un truco de magia. ¿Tanto relajo para qué? ¡Ey, que los mexicanos también sabemos hacer negocios, eh!
Pero la cosa no para ahí, el Consejo Coordinador Empresarial viene a decir que tienen identificados 30 proyectos «atorados” por trámites y normativas. ¡Increíble! Parece que a los burócratas les gusta ponerle trabas a todo, para variar.
En resumen, el país se convierte en el paraíso de las inversiones, con Sheinbaum liderando el circo, los banqueros prometiendo la luna y los empresarios viendo cómo sacan provecho. Solo falta que cuelguen el letrero de «venta de sueños» para tener el cuadro completo. ¡Qué desmadre, señoras y señores!
