Una aeronave de la Secretaría de Marina (Semar) se fue al suelo en las inmediaciones de Galveston, Texas, Estados Unidos. ¿La misión?, apoyar al Shriners Hospital for Children en un acto de caridad. Pero, ¡sorpresa!, el avión decidió tener un accidente.
La Semar, con su clásico estilo de tratar de disimular la metida de pata, dijo que activó los protocolos de búsqueda y rescate. ¡Bravo por ellos! ¡Qué eficiencia! Al menos, sabemos que entre seis y ocho personas, incluido un niño quemado, iban a bordo para darle la bienvenida al percance.
¡Pero espera! Que aquí no paramos. El sheriff del condado de Galveston sacó a relucir su equipo de buceo para la ocasión. ¿Y los bomberos y la Guardia Costera de Estados Unidos? ¡A la fiesta también!
Según The Galveston County Daily News, la aeronave llevaba una carga digna de un reality show: ocho pasajeros, incluidos dos pilotos. ¿El destino final? El Aeropuerto Internacional de Scholes. Pero, claro, la niebla decidió ser la mal tercia en esta cochinada.
Para rizar el rizo, el vuelo ANX1209 decidió dar un show también. Salió de Mérida, cruzó el Golfo de México, decidió que no quería vivir más y… zas, en Galveston. ¡Qué ruta más pintoresca!
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¡Qué triste, pero a veces muy cómico, es el mundo en el que vivimos! ¡Pero tranquilo, que aún queda mucha hipocresía por descubrir!
César Huerta
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Ángel Molina
