Por: Yulia Bonilla
¡Alerta! El río Atoyac en Tlaxcala, un verdadero basurero maloliente que pone en riesgo la salud. ¿Qué pasó? Pues en Tlaxco, la falta de regulación y acción gubernamental permitió que los desechos contaminaran el río de Zahuapan, tributario del Atoyac. ¿El resultado? Un afluente repleto de basura, llantas y zapatos. ¡Qué bonito!
La Conagua revela que el Atoyac es el río más contaminado en 2024. Y para variar, los culpables son las 2,850 descargas contaminantes, 1,332 tiraderos de basura, 37 fosas sépticas, y las 1,223 invasiones de zona federal. ¡Qué fiesta del desastre ambiental!
Pero no todo es tristeza, porque el Gobierno ya dio el paso heroico de invertir 290 millones de pesos en Tlaxcala para detener esta catástrofe que se avecina; ¡hurra por ellos! ¿Y qué nos ofrecen? ¡La construcción de plantas de tratamiento de aguas residuales, colectores, humedales y otras pendejadas más!
Isauro Martínez, comisionado para la Restauración del río Atoyac, asegura que la situación es grave: el hedor es insoportable y la gente alrededor se enferma. ¿Solución? Detener las descargas de residuos, ¡oh, qué idea brillante! ¡Y solo llevan un 5% de avance! ¡Miren qué eficientes somos!
Pedro Albornoz, director local de Conagua, asegura que pronto garantizarán agua limpia a los agricultores. ¡Maravilloso! Y si todo sale bien, beneficiarán a 39,384 personas. ¡Qué héroes!
Pero la cereza en el pastel es que el 95% del camino por recorrer sigue pendiente. ¡Vamos muy bien, equipo! Y no olvidemos que Claudia Sheinbaum Pardo aplaude este modelo exitoso. ¡Felicidades a todos, que orgullo!
Ahora, en otras noticias, la Suprema Corte rechazó limitar la defensa ambiental. Por suerte, no podrán frenar a organizaciones como Greenpeace en su lucha por el medio ambiente. Así que, ¡a seguir contaminando! ¡Bravo!
