¡Ni de tu casa te apartes! Este refrán aparentemente inofensivo, «Martes, ni te cases ni te embarques», es más antiguo que las momias egipcias. Es un clásico en México, ese país lleno de dichos y creencias populares que nos marcan como ganado. Sí, parece que el martes es el villano de esta historia de corazoncitos rotos y desgracias marítimas.
¿A quién le importa si es un martes cualquiera o un martes 13? ¡La mala suerte ya llegó para quedarse! Y no es un mal chiste, es una tradición arraigada en nuestras cabezas desde tiempos ancestrales. Por ahí dicen que en la cultura romana, Marte, el dios de la guerra, le dio su nombre a ese día de la semana. Vamo’ a ver, si Marte es el dios de la guerra, ¿qué esperanza podemos tener en un martes si hasta el planeta rojo le pertenece?
Y atención, muchachada, que la cosa se pone buena: la caída de Constantinopla en un martes 29 de mayo de 1453 fue el clavo en el ataúd de la reputación de este día. ¡Pero eso no es todo! Los moros dándole palo a los cristianos en martes también aportaron su granito de arena para maldecir ese día. Entonces, si un martes te topas con una pelea de tránsito, ya sabes a quién echarle la culpa: ¡Marte!
Para colmo, en la historia han circulado variantes de este refrán que más bien parecen consejos de vida en tiempos medievales. «Martes, ni te cases ni te embarques ni de tu casa te apartes». ¿Pero qué locura es esta? ¡Hasta a tu casa le sacan la vuelta en martes! ¿Y si te encuentras un lunes con un letrero que dice «No se aceptan trastes rotos»? ¡Ahí se queda seguro! ¡Qué vida tan emocionante, amigos! ¡Martes, ni te cases ni te embarques… ni respires, por si acaso!
