En pleno 25N, la diputada Martha Aracely Cruz Jiménez, del PT, se lanzó contra el morenista Cuauhtémoc Blanco Bravo con acusaciones de «violentador». ¿Cómo respondió el exgobernador de Morelos? Con un beso. Sí, así de ridículo como suena.
La escena tuvo lugar en la Cámara de Diputados, en plena conmemoración del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. Mientras miles de mujeres marchaban en todo el país contra las violencias machistas, estos dos decidieron hacer su propio show.
La parlamentaria encaró a Blanco, quien, lejos de mostrar respeto ovalado, le lanzó un beso burlón antes de retirarse como todo un galán de telenovela. Pero no acaba ahí, la diputada se despachó con un gesto misógino al estilo “mentada de madre”, mostrando lo civilizado que es esto.
¿Qué provocó el berrinche de Aracely Cruz? Pues resulta que el exfutbolista está acusado por la Fiscalía de Morelos de intentar violar a su media hermana, Nidia Fabiola. La diputada exigió públicamente que el presunto violador abandonara el pleno, pero en lugar de eso recibió un beso volador.
Pese a la controversia, la diputada se sintió sola en su lucha y denunció que otras mujeres saldrán en defensa del besucón Blanco. La coordinadora de Movimiento Ciudadano, Ivonne Ortega, también se unió a la crítica por esta pantomima, exigiendo que Blanco renuncie a su fuero y afronte la justicia como cualquier otro ciudadano.
Pero, oh sorpresa, la ley parece bailar al son de la corrupción. La Sección Instructora de la Cámara de Diputados desestimó la solicitud de desafuero contra Cuauhtémoc por «inconsistencias», y luego le otorgaron inmunidad con 291 votos a favor. ¿Justicia o complicidad?
Mientras la danza de la impunidad continúa, Cuauhtémoc Blanco se mantiene firme en su negación, declarando que enfrentará las acusaciones como un campeón. Sin embargo, las investigaciones y las acusaciones de intento de violación persisten.
La moraleja de esta tragicomedia legislativa es clara: en estos escenarios de poder, la ética y la justicia parecen estar de vacaciones, mientras el cinismo y la corrupción ocupan el micrófono. Y así funciona la rueda del poder en México.
