Venezuela se arma de diálogos para resolver sus jugueteos internos, pero no se atreve a recibir órdenes de otros países. Así lo dejó caer Delcy Rodríguez, la presidenta encargada del circo venezolano, durante una pachanga con trabajadores petroleros en Puerto La Cruz. Y es que, ¿quiénes son los gringos para meter las manos en los enfrentamientos de la vecindad criolla?
La susodicha Rodríguez, de la boca para afuera, aboga por la diversión democrática y el cotorreo respetuoso en defensa de los intereses patrios. Pero, ¡ojo al parche!, que las discusiones se queden en casa, sin que los mandados vengan de afuera. Ahora, si se les ocurre joder al país, mejor que se borren del mapa.
La fulana de turno también se puso en pie de guerra contra todo aquel que se alborota con las ocurrencias militares yanquis contra Venezuela. Les recordó que, según ella, no merecen ni oler la dignidad venezolana. El viernes sacó de la manga la idea de un «dialogote» de esos que incluyen a todos: los mau-maus y los cheerleaders. Eso sí, el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, fue mandado a llevar la batuta del show, que tiene que dar frutos ya, sin chistar a los del extranjero.
Y en medio de todo el relajo, salieron a la luz unas excarcelaciones como para apaciguar las aguas. Resulta que la ONG Foro Penal contó hasta 80 liberaciones en varias puntas del país, gracias a un chiste que soltó el Gobierno el pasado enero. Entre los enchufados liberados destacan un abogado de temporada y un estudiante de periodismo con condena botada por un tribunal de apelaciones.
Pero la cosa se pone buena cuando los números no coinciden. Mientras Rodríguez tira que han soltado a 626 almas, los chicos del Foro Penal y la Plataforma Unitaria Democrática andan con el lápiz menos cargado. Así que la pelea por quién cuenta mejor los chanchullos sigue más viva que nunca en la rumba política de la tierra de Bolívar. ¡Qué divertida es la democracia a la venezolana!
