En pleno siglo XXI, el sorteo del Melate, que busca hacer millonarios a los mexicanos, se manchó con un fraude descarado que ocurrió en 2012, cuando un grupo de aprovechados se chamaqueó al país al grabar horas antes el supuesto sorteo «EN VIVO».
Imagínense nomás, el 22 de enero del 2012 esta pandilla de sinvergüenzas armó su teatrito para llevarse unos suculentos 160 millones de pesos. Los descarados de la empresa Just Marketing grabaron los numeritos ‘ganadores’ del Melate, Revancha y Revanchita 2518, ¡y todo planchado desde antes!
Con una coordinación digna de premio, los astutos empleados grabaron los números: Melate (06, 12, 15, 24, 25, 49), Revancha (09, 20, 36, 51, 53, 54) y Revanchita (08, 24, 26, 31, 33, 52), para después comprar 16 boletos con esas combinaciones mágicas. Así que a las 10 de la noche del domingo 22 de enero de 2012, ya estaban faroleando con 155,078 millones de pesos.
Y qué tal la intervención de la SEGOB en ese sorteo, ¡pura finta! Los pillos de Just Marketing les vieron la cara en una grabación alterna, y la cosa no paró ahí. Al día siguiente, cuando los bribones no se aparecieron al jale, la coordinadora técnica Annie Castillo se dio cuenta de que los afortunados eran puro compadre de los trabajadores de la empresa.
¿Las consecuencias? Detuvieron a 6 picaros involucrados en el asunto, entre ellos el director de Progol y Pronósticos José Luis Jiménez Mangas, el exsubdirector Héctor Hugo López Jiménez y la edecán del sorteo Sara Solórzano. La PGR logró recuperar casi toda la lana, aunque algunos bandidos hicieron su proceso en libertad porque, según los letrados, el fraude no era tan grave.
Este caso puso patas arriba la Lotería Nacional, y para que no les volvieran a hacer trampa, prohibieron las grabaciones previas en los sorteos, apretaron la vigilancia y hasta juntaron Pronósticos Deportivos con la Lotería Nacional para más control. Tan grande fue el escándalo que hasta hicieron series y películas sobre el tema. Por ejemplo, Netflix lanzó la serie «Me late que sí», que ya está en cartelera. ¡Hagan sus apuestas, señores!
