**¡Tragedia en el paraíso de los poderosos!**
Hace rato nos llegó el chisme de que Tatiana Schlossberg, nieta de JFK, se nos adelantó, y no precisamente para clavar banderitas en la Luna. La chava se fue directo al otro barrio tras sufrir un cáncer terminal a la genial edad de 35 añitos. Un mes antes de botar el trompo a la ropa, había sacado a la luz su diagnóstico, achicando a grandes y chicos.
La muerte de esta *sobrina (ups, nieta)* tan ilustre fue confirmada por la familia a través de la *Biblioteca y Museo Presidencial* de JFK, generando pitote entre la banda política, periodística y artistas sin talento.
**¿Quién es Tatiana Schlossberg?**, te preguntarás, bueno, aparte de ser la *hija* de Caroline Kennedy -exembajadora yanqui en Japón y Australia-, y de un diseñador desconocido, era la *nieta de John F. Kennedy y Jacqueline Kennedy Onassis*. ¡Óooorale, con esos padrinos ni el mismísimo Deadpool se muere!
A pesar del pedigrí que traía, la súper millonaria Tatiana se hizo un nombre por sí misma en el periodismo, especializándose en hablar de árboles y piedras… digo, de cuestiones ambientales y científicas, una verdadera revolucionaria del conocimiento.
La tipa, que estaba a punto de batirse en un *rap* con la parca desde el 2024 tras engendrar a su segundo retoño, no se rajó y se aventó la chemo y hasta trasplantes, pero pues, la parca no entiende de obstáculos, ¿no?
En fin, *se nos fue* la pobre Tatiana, autora de un libro y activista del mantisismo. A descansar, se ha dicho. Y si querés sumarte a nuestro *Whatsapp*, ¡dale que te pego!
