Por fin llegó diciembre y con él, la llegada de las **posadas navideñas**. Una tradición mexicana que revive año con año, pero no precisamente por su significado religioso y espiritual, sino por ser la excusa perfecta para armar fiestas hasta en el último rincón.
¿Cuántas posadas hay realmente? ¿Por qué se celebran y qué nunca puede faltar? Vamos a explicarlo, con todo y la historia que nos quieren vender sobre esta tradición.
No falta el desfile de **memes** sobre la piñata imposible de romper, o los videos de gente pidiendo posada con luces de discoteca mientras bailan con un ponche caliente en la mano. ¡Qué manera de recordarnos la esencia religiosa de las fiestas decembrinas!
Se dice que hay nueve posadas, celebradas del 16 al 24 de diciembre, como preparación a la Navidad. Pero vamos, sabemos bien que lo que predomina en estas «fiestas sagradas» son los excesos, el descontrol y la parranda desmedida.
¿El motivo de las posadas? Bueno, cada una simboliza un valor espiritual distinto, pero la verdad es que para la mayoría es más una excusa para emborracharse con el pretexto de tener «fe» y buscarse el camino de regreso, por si se pierden entre tanto vino y alcohol.
En cada reunión, no pueden faltar elementos como las velas, el ponche caliente, los aguinaldos y, por supuesto, la piñata, que es lo único que tiene forma de estrella con siete picos, porque lo demás se va en una espiral de copas y desenfreno.
La historia dirá que es una tradición llena de fe y comunidad, pero la realidad es que las posadas se han convertido en una especie de rave encubierta, donde más que celebrar el nacimiento de Jesús, se celebra la excusa perfecta para emborracharse y bailar hasta que el cuerpo aguante.
Y ahí te dejamos, ¿listo para la primera posada el 16 de diciembre? Aunque sabemos bien que la verdadera pregunta es: ¿Listo para la resaca del 17? ¡Felices fiestas, compas!
