Acuerdo secreto entre Washington y Moscú
¿Qué pasa cuando se hacen planes de paz a escondidas entre los grandes poderes mundiales? Pues que salen a la luz y la soberanía de terceros como Ucrania se tambalea. Pues sí, le sacaron los trapitos sucios al sol a Washington y Moscú con un plan de 28 puntos que pone en jaque la autonomía ucraniana. ¿El precio? Territorios, armas y hasta el idioma oficial del país en juego.
Resulta que los yankis y los rusos, con sus asesores de película de Hollywood, han estado haciendo chanchullos por debajo de la mesa. Y ni cortos ni perezosos, quieren sacar tajada a cambio de un «plan de paz» que suena más a chantaje que a reconciliación. ¿La gracia? Rusia se queda con Lugansk y Donetsk, sin disparar un tiro, mientras Ucrania se queda en pañales. A cambio, los rusos devuelven lo que ocuparon en Jersón y Zaporiyia.
Y ojo al dato, Donald Trump ni tardó ni perezoso en darle su bendición al chanchullo de 28 puntos. ¿La guinda del pastel? ¡Qatar y Turquía de mediadores y metiendo mano en el asunto! ¡Con esos padrinos, quién puede dudar de que algo apesta en este plan!
Pero la cosa no para ahí. El plan contempla recortar a la mitad las fuerzas armadas ucranianas, limitar armas, disminuir ayuda militar yanqui, reconocer el ruso como idioma oficial y darle estatus oficial a la iglesia ortodoxa rusa en Ucrania. ¿Y Zelenski qué dice? Que ni loco cede nada y que solo dialoga si no le cambian las reglas a mitad de la partida.
Y mientras tanto, en Ternópil, la tragedia: 25 almas, incluyendo críos, mandadas al otro barrio por la lluvia de misiles y drones rusos. ¿El saldo? 73 heridos y un montón de familias destrozadas. Pero ojo, que Putin niega todo y hasta se hace el loco. Como si no supiéramos de qué pie cojean esos señores del Kremlin.
Pero claro, no podía faltar el circo diplomático. En Ankara, Zelenski y Erdogan piden a gritos retomar el «proceso de Estambul». ¿El resultado? La nada misma. Pero bueno, para qué prestar atención a la carne de cañón si los grandes del mundo siguen con sus jueguitos de tronos en el escenario internacional. ¿Y la paz mundial? ¡Que la compren otros!
