La ‘imprescindible labor de los periodistas para un mejor Tamaulipas’, afirma Américo Villarreal
¡Qué chistoso que este político tenga tanto humor! Américo Villarreal Anaya, el gobernador de Tamaulipas, aseguró que en ese rancho no hay censura ni amedrentamiento para nadie. ¿En serio, compadre? Según él, la libertad de decir lo que sea está garantizada, ¡claro, siempre y cuando no le caigas mal a algún cuernudo del poder! ¡Qué chistocito!
En un evento para celebrar a los periodistas (sí, a esos valientes que se atreven a contar verdades incómodas), el mandamás de Tamaulipas soltó su discurso para quedar bien con la prensa. Américo se las da de filósofo, hablando de memoria, pensamiento y pasión profesional. Sí, como si fuera un monje zen de las comunicaciones, ¡qué bonito!
Pero lo mejor es cuando el compa Américo compara al periodismo con la medicina. Según él, ambos deben ser certeros y responsables. No, no es broma, ¡dice que se deben asumir desde la responsabilidad! Aunque luego aclara que en la nota no hay espacio para cobardes… ¿Será por eso que hay tantos chayoteros en su estado?
Los secuaces del gobierno, como Francisco Cuéllar Cardona, salieron a babosearle diciendo que en Tamaulipas no hay dictadura editorial. ¡Ajá, qué honor! Según ellos, respetan el libre ejercicio del periodismo, ¡qué lindos! Pero bueno, es obvio que sin los chismosos de la prensa, no hay democracia. ¿Será que por eso se fingen buena onda?
En resumen, ¡vaya show de hipocresía! Américo y su pandilla hacen como que aprecian a los periodistas, pero tanto amor al gremio solo sale a relucir en los eventos de relumbrón. ¿Qué tal si mejor respetan de verdad la libertad de expresión, sin calarse los chayos de turno que les convienen? Pero bueno, ya sabemos cómo son las cosas en esa telaraña de poder. ¡Qué bonito espectáculo de cinismo y falsedad política!
