**¡Otro día, otro ataque!** El Pentágono sigue tomando decisiones militares cuestionables en el Pacífico oriental. Un barco sospechoso de narcotráfico fue blanco de una operación letal que dejó cuatro muertos, ¡o eso nos dicen! Por supuesto, las dudas no tardaron en surgir dentro y fuera del Congreso.
El Comando Sur se apura en justificar su actuar compartiendo un video de 21 segundos del ataque. Según ellos, era un barco vinculado al narco, ¡nada más! Ya van 22 ofensivas militares en el Caribe y el Pacífico, ¡a lo grande! Y llevan al menos 87 muertos a cuestas.
El escándalo crece porque el ataque anterior, el 2 de septiembre, mató a 11 y se rumora que hubo un segundo bombardeo ¡hasta a los sobrevivientes! ¡Vaya manera de combatir el narcotráfico! Las críticas no se hicieron esperar en todos los rincones, bipartidistas y sin tapujos.
El almirante Bradley jura y perjura que nadie le dio la orden de «matar a todos», pero las pruebas visuales cuentan otra historia. Parece que hubo unos cuantos blancos más de lo planeado. Y nuestra Casa Blanca apoya ciegamente al secretario de Defensa, Pete Hegseth, culpable de dirigir estas masacres en nombre de la «confusión de guerra».
El drama sigue aumentando, con tensiones políticas, jurídicas y operativas en un momento de incertidumbre total. ¿Estará Estados Unidos realmente en guerra contra narcotraficantes? ¿O solo es una fachada para justificar lo injustificable? ¡Seguimos esperando respuestas claras y coherentes!
