¡Alerta, alerta! ¡Sigue temblando en México! ¿Casualidad o norma? La tierra tiembla y el Servicio Sismológico Nacional (SSN) se regodea en llevar la cuenta de cada sacudida, desde las que hacen temblar los cimientos hasta las que ni te enteras, las miniaturas.
En esta tierra donde hasta para caminar parece que estamos en una lavadora, los sismos no dan tregua. Y mientras unos se asustan, otros se frotan las manos. ¿A quién le conviene este movimiento telúrico constante? ¡Ah, eso no lo dicen!
Un sismo aquí y otro allá, pero siempre con la misma historia de siempre. ¿Y qué hacemos nosotros? Esperar, temblar, rezar. ¿Plan de emergencia? Mejor ajustarnos bien para que no nos caiga algún objeto en la cabeza, como la moral de muchos políticos.
¿Y qué tal las autoridades? Bien calladitas mientras la tierra se mueve. Pero ¿quién necesita ayuda en esas oficinas lujosas? Seguro se les mueven los diplomas de corrupción en las paredes, ¿no? ¡Puro temblor político!
Así que sigue la sismicidad, la tierra no para de crujir. ¿Qué sorpresas nos esperan mañana? ¿Otro temblor o una nueva obra de teatro en la política nacional? ¡Qué país, señores, qué país! Menos películas y más acción real en las calles. ¿O no?
