Una madre encontró el cuerpo de su hija después de 4 años buscándola. Otro tuvo que hacer de detective por la indiferencia del gobierno en el feminicidio de su hija, y una tercera lleva 10 años esperando justicia por el abuso y asesinato de su niña.
Hoy, más de mil personas se unieron para gritar en el Centro Histórico contra la violencia hacia las mujeres. ¿Qué resuena? Eso de que el 92.5% de los violadores quedan libres y el 99.6% de las desaparecidas no aparecen vivas.
El Ángel de la Independencia, la Glorieta de las Mujeres que Luchan y el Monumento a la Revolución, se llenaron de morado. Pero, tranquilo, esta vez no hubo vidrios rotos, solo pinturas y una mega cerca metálica alrededor del Palacio Nacional, como símbolo de la evaluación entre el gobierno y las demandas ciudadanas. ¡Doloroso!
La marcha fue diversa, con abuelitas, niñas rescatadas, médicas y activistas juntas. Un grito colectivo contra la violencia estructural, que denuncia una realidad inobjetable.
Las Médicas Verde Violeta mostraron los nombres de más de 20 colegas asesinadas. Y en el discurso escupieron cifras con sazón: 10 mujeres mueren al día, 7 de esos crímenes quedan sueltos. ¡Oye, que sórdido!
Siguiendo la onda del 25 de noviembre, en Zacatecas una niña de 15 años fue víctima de feminicidio. El asesino aniquiló también a sus padres. Finlandia fue el modelo que sigue, según los jefazos, con buenas intenciones y planes grandiosos. ¡A ver si se materializan!
Eso sí, la jornada laboral de las mexicanas no parece acabar. Además de trabajar fuera, se clavan 62 horas a la semana en el hogar, sin ver un centavo por su laburo. ¡Justo cuando el país discute reducir la jornada a 40 horas! Ups, eso sí que es un regalito a la inversa.
Ahora, un tal Diego “N” se pasea como si nada después de acabar con una chiquilla y sus padres. La falta de justicia, la brecha salarial y la desigualdad siguen siendo el plato del día en México. ¡Qué más se puede esperar!
Por último, el gobierno anuncia un plan para defender a las mujeres, con 10 mandamientos que prometen soluciones mágicas a un problema crónico. El compromiso nacional suena bonito, pero esperemos que no termine en más promesas incumplidas. ¡Como siempre! 😉
