Home Nacional¡Migrantes abandonados en las fronteras en pleno Año Nuevo!

¡Migrantes abandonados en las fronteras en pleno Año Nuevo!

by Sin Filtro
Migrantes en Tapachula, Chiapas, el pasado 1 de octubre.

Por Claudia Arellano

Hasta mediados de diciembre, casi 80 mil migrantes siguen atrapados en las fronteras norte y sur de México, esperando la llegada del Año Nuevo como si fueran empleados de Gobierno sin aguinaldo. Según el Centro de Dignificación Humana AC, unos 40,680 se encuentran en el sur y 38,600 en el norte, cifras que, eso sí, disminuyeron un 56% respecto al desfile migratorio de 2024. ¡Qué maravilla, señores!

La buena nueva es que quienes han decidido peregrinar en las fronteras han dejado en claro que esta Nación ya no es solo un «trampolín» a EE. UU., sino que ahora es sede principal para las grandes estrellas migratorias que vienen a brillar en México. ¿A quién no le encanta quedarse a pelearla en tierras aztecas por las nuevas restricciones de Trump, verdad?

En Ciudad Juárez y El Paso, Texas, la cosa sigue igual, hasta un poquito peor: los migrantes, más extraviados que un chavo en la Expo Cerveza, lidian con desempleo, falta de papeles y hasta el clásico problema de «y ahora, ¿dónde chingados vivir?» en un país que los acoge como florecitas del campo: sin trabajo, sin nada, pero con mucho amor.

En la frontera sur, todo parece un capítulo de la serie «Migrantes en aprietos»: albergues llenísimos, trámites detenidos y la nostalgia empotrada en el corazón de cientos que buscan, sin perder la esperanza, un «milagrito» migratorio. ¡Salud!

Ahora, si ya creían que la cosa no podía estar peor, agárrense, porque, aparte del frío y la carestía, los migrantes también tienen que sortear un nuevo enemigo: ¡las bajas temperaturas en el norte del país! Aquí, con una sensación térmica de -13 grados, viven al filo de la navaja, aguantando las inclemencias del clima, todo en medio de la más pura precariedad.

Entonces, México, ¿sigue con la misma canción de «aquí no pasa nada»? Mientras muchos intentan reconstruir su vida, el Gobierno sigue de brazos cruzados, con una inacción digna de premio. Quizás sea hora de cambiar la melodía y empezar a actuar, porque la pista está ardiente y la paciencia de los migrantes, congelada. ¡Feliz Año Nuevo!

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