En el noreste de Ucrania, un ataque ruso dejó un reguero de muerte sobre un tren. Cinco civiles murieron de forma brutal debido al impacto directo de un dron y dos explosiones adicionales en la zona. ¿El saldo? Cinco cuerpos desmembrados en un escenario desolador, con vagones consumidos por el fuego sobre la nieve. ¡Qué hermoso cuadro para el turismo!
Las autoridades salieron al frente, moviendo la lengua para llamar a esto «puro terrorismo». Vaya novedad, señores. El presidente Zelenski salió del hoyo para ser el vocero del asombro, asegurando que no hay razón militar para atacar un tren civil. Ah, qué genio, ¿dónde estaba este Sherlock antes? Mientras, el viceprimer ministro Oleksiy Kuleba, tan inspirado como una bolsa plástica en el viento, calificó el acontecimiento como terrorismo ruso a quemarropa.
Por si te lo preguntabas, el tren llevaba a unos 200 pasajeros, aunque las cifras bailan al ritmo de la administración ucraniana (¡qué casualidad!). Pero no todo termina con un bumper sticker de «rusos malos». Zelenski pidió a sus amiguitos europeos aumentar la presión sobre Moscú. Sí, porque las declaraciones duelen, pero el papel de Regañón del barrio le queda pintadito a este presidente.
¡Y para que no te aburras!, más de 50 drones rusos se divirtieron bombardeando Odesa, con sus tres muertos de rigor (¿Alguien dijo terror?). Hasta una mujer embarazada y dos niñas se llevaron premios por estar en el lugar equivocado en el momento equivocado. Pero no te preocupes, todo es parte del show.
Ahora, ¿qué sigue? ¿Chismes, rumores o la continuación de esta novela rusa? ¡Nos vemos en el próximo ataque!
