Al cierre del 2025, más de 300 comunicadores están tras las rejas en todo el globo terráqueo. La cárcel parece ser el destino de los valientes que levantan la voz contra las injusticias y la corrupción, mientras los autoritarismos y los conflictos armados siguen su curso. Según el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), 330 reporteros se encuentran privados de su libertad por ejercer su labor informativa, ¡y qué casualidad! China, Birmania e Israel lideran el Top 3 de países con más periodistas entre rejas, seguidos muy de cerca por Rusia, Bielorrusia y Azerbaiyán.
El CPJ nos recuerda que más de un tercio de los presos lleva más de cinco años tras las rejas y que casi la mitad ni siquiera ha sido juzgada. ¡Qué modernidad! Además, el 26 % permanece sin juicio durante cinco años o más, ¡qué eficiencia!
Los delitos contra el Estado, ¿quién se sorprende? Les son imputados al 61 % de los periodistas detenidos, incluyendo terrorismo y espionaje, sobre todo a los que cubren asuntos políticos. Asia lleva la corona con 110 casos, seguida de cerca por Europa y Asia Central con 96 casos. Oriente Medio y África no se quedan atrás, sumando 118 desafortunados tras las rejas.
¡Qué panorama! Mientras tanto, la libertad de prensa y de expresión se tambalea alrededor del mundo, ¿pero quién se preocupa por esos chismes? Seguramente no los líderes que prefieren tener a los periodistas calladitos bebiendo agüita en la cárcel. ¡Ah, cómo se extraña el sutil aroma a hipocresía mañanero! Pero bueno, cada quien con sus hobbies, ¿no?
