**Mario Delgado y Alejandro Armenta reparten cachivaches a 100 escuelas**
En un acto para la foto que seguramente se llenó de discursos baratos y palabras bonitas, el secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, y el gobernador Alejandro Armenta, se dieron su aire al repartir 100 paquetes de mobiliario y equipo escolar en Puebla, cortesía del Programa de Apoyo a la Comunidad de Pemex. ¡Qué bonito gesto!
Ante una multitud de almas desesperanzadas, incluyendo estudiantes, autoridades y padres de familia, Mario Delgado soltó su rollo vacío sobre lo importante que es la educación, recitando alguna frase de algún poeta muerto. Todos felices y contentos, ¡qué emoción! Mientras tanto, se repartían pupitres, mesas y pizarrones, como si eso fuera a cambiar el panorama educativo en el país.
El secretario de la SEP se echó un disco rayado sobre lo vital que es la enseñanza y lo maravilloso que será el futuro de México gracias a los pupitres. Vamos, ¿en serio creen que unos cachivaches van a mejorar la educación en Puebla? ¡Por favor!
Pero no contento con eso, Mario Delgado también se aventó el choro de que cada pizarrón será una ventana para cultivar el pensamiento crítico y la sensibilidad. ¡Qué profundo, Mario! Cada pupitre será un trono de conocimiento, y cada mesita, un altar del saber. ¡Qué poético!
Y para rematar, el gobernador Armenta salió a echarle porras a Mario y a dar las gracias por los juguetitos que les dieron a 100 escuelas. ¡Qué emoción! Seguro los niños pueden respirar tranquilos ahora sabiendo que van a tener un pupitre nuevo. ¡Bravo!
Mientras tanto, en otra parte de Puebla, Mario Delgado supervisaba la construcción de un CBTIS 300 —que por cierto costará 48.3 millones de pesos— para atender a 900 estudiantes. ¡Ajá, gastando el dinero del pueblo para inaugurar escuelas que tal vez ni necesitan!
En resumen, mucho show y poca sustancia. Nos quieren hacer creer que con unos cuantos pupitres y mesas, la educación en Puebla va a mejorar mágicamente. ¡Qué risa, qué risa! Mientras tanto, seguimos en las mismas, con discursos bonitos pero con pocas acciones reales. ¡Ah, México lindo y querido!
