LÍDERES «MAQUILLAN» CONDENA Y «LAMENTO» POR ATENTADO ANTISÉMITA EN AUSTRALIA
¡Vaya sorpresa! Los líderes del mundo se pusieron sus trajes de solidaridad y expresaron sus más profundos lamentos y condenas por el ataque en Sídney, Australia, donde dos «valientes» decidieron amargar la celebración de Janucá en la playa de Bondi y mandar a 12 al descanso eterno.
Anthony Albanese, el primer ministro australiano, muy conmovido y preocupado por salvar vidas, dejó caer sus frases bonitas en su declaración oficial, ¿acaso esperábamos menos? ¡Qué acto de valentía, señor primer ministro!
Pero la conciencia mundial no se detiene ahí. La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von Der Leyen, también se unió al coro de desgracia y soltó su lamento por el “trágico ataque” en Bondi. ¡Dónde quedaron los aplausos!
Mucho bla, bla, bla de solidaridad y condolencias, ¿pero de qué sirve? ¡Ah, ya sé! Para calmar conciencias y salir bonitos en las fotos de Instagram y Twitter. Qué maravilla, parece que el cinismo también es universal.
Pero no se preocupen, que los discursos continuaron. ¡Pedro Sánchez de España al ataque! Condenó el “ataque antisemita” en Australia y envió sus profundas condolencias. ¡Qué gesto tan noble y tan poco hipócrita, seguro se rompió la garganta de tanto gritar por los judíos desde su cómoda silla presidencial!
Pero vuelve la emoción, ¡Marco Rubio desde Estados Unidos! Con su enérgica condena a los “ataques terroristas” en Australia, recordando que el antisemitismo no tiene lugar en este mundo. ¡Olé, siempre tan valiente detrás de un teclado!
Y para cerrar con broche de oro, un invitado especial: ¡Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel! Este señor no se anda con rodeos y señala directamente a Albanese por el ataque, ¡le echa la culpa de apoyar a Palestina y «fomentar» el antisemitismo! ¿Acaso estamos en un juego de culpas?
En fin, no podemos hacer más que aplaudir a estos líderes por su gran actuación en este drama, porque para actuar, por lo visto, no se necesita talento ni sinceridad, ¡solo hipocresía y un buen guion! Y así, señoras y señores, es como la política internacional se convierte en un hermoso espectáculo de lamentaciones. ¡Qué show!
