Una vez más, la maquinaria del sistema colapsa ante la nevada, dejando tras de sí decenas de muertos y un país en estado de emergencia. ¡Pero qué sorpresa! Esta vez le tocó a Estados Unidos sufrir el azote del frío extremo. Con 48 personas en el saco de la muerte, más de medio millón de hogares a oscuras y unas temperaturas heladoras que hacen temblar a las ratas, la nación del Tío Sam se pone en jaque.
En Nueva York, 10 personas de la calle se congelaron mientras el alcalde Mamdani hace malabares para justificar la inacción y su ineptitud para proteger a los más vulnerables. ¡Pero no se alarmen! Aún no saben si los fallecidos eran homeless o futuros inquilinos de un apartamento en el cielo. Prioridades, señores.
Mientras tanto, en Nashville, Tennessee, más de 100 mil almas se la pasan en penumbras, a la espera de un rayito de luz y calor. ¿Se imaginan la fiesta que están viviendo en medio del frío histórico? ¡Ni Disney en Navidad!
Y hablando de fiesta, tres niños en Texas se fueron al más allá tras darse un chapuzón en un estanque congelado. En Austin, otro más se nos va por querer huir de las garras del frío. Una catástrofe que se repite en varios rincones del país de las barras y las estrellas, haciendo que los números rojos sean más que solo estadísticas.
Si de ironías hablamos, la madre naturaleza tiene otro as bajo la manga con una nueva tormenta invernal en camino. ¿Preparados para más de lo mismo, amigos? Mientras tanto, los políticos y funcionarios siguen jugando al escondite, dejando al país en pañales y al borde del suicidio térmico. ¡Qué bien se vive en la tierra de las oportunidades! ¡Sálvese quien pueda!
